sábado, 1 de septiembre de 2007

En un día como todos

No pasan de las 7 de la mañana, el día es un feriado y -inserta tu nombre aquí- se despierta de su mugrosa cama, fétida y putrefacta por todos los gases que emitió durante la noche. Se levanta con una conchuda sonrisa porque sabe que vagará el resto del día, y qué mejor para empezar una jornada sin ocupaciones que revisando el correo electrónico (que probablemente tenga una dirección hasta el culo). Entra al Messenger, para variar, y como es tempranito no hay mucha gente salvo un par de idiotas que lo saludan con un emoticón tan horrible como su dirección de correo. No les contesta, sabe que nadie lo hace, y entra a su mail. Cadenas miles, propagandas de páginas porno a las que nunca se suscribió o invitaciones de Hi5 de gente que no conoce abundan ocupando sus preciados 2 gigas (que jamás llenará). Pero un correo llama su atención, lo abre y mira a una chica desfigurada, que le da asco, con los ojos cerrados logra mover el mouse en dirección de la esquina superior derecha y cierra esa cagada. Se da cuenta que su día ya se jodió, y piensa que preferiría un Hot Carl mil veces antes que haber abierto esa huevada.

A todos nos sucede, no solo son cadenas estúpidas, sino también alguien que te invita a ver “ese blog” que es una porquería, o un Hi5 recontra ridículo, son montones de Hot Carls audiovisuales que abundan en la Internet y la hacen un poquito mas amarga de lo que ya es.

Pero todos y cada uno de estos documentos del sinsabor tienen una historia tan interesante como irrelevante. A continuación, algunas de ellas.

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